Lunes 30 de Abril de 2012

Un mundo pequeño


Helen Stohlman - Hace un par de semanas tuve la oportunidad de vacunarme contra la influenza  H1N1, y con gusto aproveché.  Tal vez vino tarde esta vacuna, pues en EEUU y otros países se hizo disponible hace un par de años.  Sin embargo, se ha visto un rebrote del virus en Guatemala en semanas recientes, y hasta ha cobrado unas vidas.  Vacunarnos todos es la mejor medida de protegernos individualmente y a la vez a la sociedad. 

Las vacunas, junto con los antibióticos y los servicios sanitarios adecuados, son entre las más importantes tecnologías que han incrementado significativamente la salud de los seres humanos.  Una vacuna evita la necesidad de cursar una infección y cuando la mayoría de una comunidad se vacuna, efectivamente se elimina dicha infección de la sociedad.  Protege hasta a  personas que no se pueden vacunar por padecer varios trastornos de salud.

Sin embargo, las vacunas no están funcionando óptimamente en el mundo actual.  En muchos países desarrollados, tales como EEUU e Inglaterra, se ha surgido mucha desconfianza en las vacunas, pues algunas personas creen que provocan trastornos graves en los niños, a pesar de que no hay base científica alguna para apoyar a esta creencia.  Al mismo tiempo, las vacunas son escasas en los países del tercer mundo, pues normalmente se producen en los países desarrollados y ellos conservan las dosis para uso interno antes de proporcionárselo a otros países.

Mientras que el primer mundo rechaza las vacunas por miedo basado en creencias erróneas, el tercer mundo frecuentemente  no tiene la opción de vacunarse.  Ambos problemas amenazan con la salud pública mundial.  Ha pasado la época en la cual los países pueden cuidarse sin tomar en cuenta a los demás.  Con los avances del viaje, los cuales permite que una persona visite a cualquier parte del mundo en cuestión de un día, las enfermedades contagiosas no conocen a las fronteras.  Cuando las familias en los países desarrollados rechazan las vacunas y permiten que se den brotes de sarampión, tos ferina, meningitis, y otras enfermedades que efectivamente habían desaparecido en dichas lugares, promueven la apariencia de las mismas en otras partes del mundo.  De la misma manera, en lugares donde las vacunas son escasas, las enfermedades se pueden transmitir a otros países con facilidad.

Hoy en día el mundo es pequeño, y no nos podemos dar el lujo de suponer que cada país sea una isla o una entidad separada de las demás.  El mundo de hoy es uno de viaje por avión, comunicación instantánea por Internet, y contacto inevitable entre todos los países.  Cuando uno se enferma, el mundo entero padece de la crisis. Tal vez nos haga un mundo más humano por la inevitable necesidad de convivir con todos nuestros hermanos de un lado del mundo al otro.


Compartir esta noticia en...

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

La hora en Guatemala
EL LENTE DEL LECTOR

El Reportaje en Storify

Ultimos Comentarios
Muy pronto en cines

Escuchar radio online

Las versiones originales...

Suscripciones

Cartelera

cartelera
Oportunidades

Ediciones Anteriores
Siguenos en Facebook