abril 20, 2014
Artículo recientes

HELEN STOHLMAN – Transporte

HelenStohlman01HELEN STOHLMAN - Aunque hace tiempo que el tema del transporte colectivo urbano en Xela no haya recibido mucha atención, sigue siendo un servicio inadecuado e incomodo. Como no hay huelgas ahorita, el tema queda en el olvido, mientras  que los quetzaltecos sufren para trasladarse dentro de la ciudad. Mejor que esperar otra crisis, que hay que procurar convertir el transporte público en un servicio adecuado.

Primero, no cabe duda de que el transporte público es una necesidad para Xela. Cualquier ciudad hoy en día necesita un sistema que permite a sus residentes y visitantes movilizarse de manera segura, cómoda, y eficiente sin el uso de vehículos particulares, por varias razones.  El uso de vehículos colectivos es una medida importante para reducir la contaminación ambiental y consumo de combustibles derivados del petróleo.  La reducción del número de vehículos circulando dentro de la ciudad ayuda a prevenir la congestión en las vías públicas y los contratiempos asociados. Ofrece una opción a las personas que, por necesidad o preferencia, no usan vehículo particular, incluyendo menores de edad, personas con discapacidad, turistas, y personas de recursos limitados.

Abordar una camioneta rutera ahora es someterse a abusos de parte de los pilotos y ayudantes, molestias físicas, accidentes, y contratiempos. Las unidades en muchos casos se encuentran en mal estado, con sillones rotos y partes metálicas protuberantes que provocan lesiones y daños a la ropa. Muchas carecen de agarradores suficientes para quienes se ven obligados a ir parados, y corren riesgo por la imprudencia de los pilotos al momento de conducir. Aceleran y frenan de manera brusca y descuidada, provocando jalones que con frecuencia hacen que los usuarios pierdan el equilibrio y hasta se caen.

Encima de tanta situación incómoda y peligrosa, el trato de los pilotos y ayudantes es irrespetuoso y poco profesional. Les gritan y manosean a los pasajeros con tal de empacarlos dentro de la camioneta como si fuesen sardinas en una lata. Ponen la música a todo volumen y no escuchan a los pasajeros pedir sus paradas, o no les hace caso cuando lo hacen. Gritan constantemente al pasajero que suba y baje rápido, que se pegue, que entregue el pasaje ya.  No existen tales palabras como “por favor” y “gracias” entre el vocabulario de los ayudantes. Mientras que uno viaja en una camioneta, la educación típica del quetzalteco sale por la ventana.

La verdad es que podría seguir hasta acabar con la paciencia de mis lectores exponiendo los problemas con el transporte, pero poco vale si no se buscan soluciones. Hace falta un sistema adecuado de inspección de unidades, que tiene que ser comprensivo y repetirse con  frecuencia para mantener las unidades en buen estado. Los agentes del PMT deberían de velar por la calidad del servicio, incluyendo el trato adecuado a los pasajeros. Para ello, sería necesario el uso de agentes sin uniforme y control nocturno de las unidades. Con lo que se le dé importancia al tema del transporte público, se puede incrementar la calidad del servicio y darle el mensaje al pueblo que es importante y se merecen un servicio funcional. El futuro de Quetzaltenango depende de ello.

HELEN STOHLMAN

Deja un comentario

Scroll To Top