| Los inmigrantes |
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| Escrito por Gil Zu |
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En esta semana recibí un correo electrónico del periodista Jaime Barrios Carrillo, columnista de siglo XXI de Guatemala, en donde comunica a nuestro grupo de escritores...
Por ello, en esta edición dominical del Periodico laNoticia de Quetzaltenango, deseo compartirles una porción de la que vamos a enviar a Jaime, retrocediendo a los años sangrientos que vivió el pueblo de Guatemala de 1982 en adelante, cuando el gobierno militar del General Lucas Garcia ordenó la matanza de guatemaltecos dedicados a desarrollar diversas actividades. En nuestro caso, tres catedráticos universitarios que tuvimos que abandonar el suelo patrio huyendo hacia México, en donde nos tendieron la mano generosa a través del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del expresidente mexicano General Lázaro Cárdenas, el Licenciado Luis Cardoza y Aragón (guatemalteco) y algunos amigos escritores. De los tres mencionadas, la Licenciada Reina Esther Nájera Saravia fue detenida por judiciales que la torturaron y la fueron a tirar a unos matorrales dándola por muerta y al siguiente día con dificultad llegó a la frontera con México y de Chiapas, se trasladó al Distrito Federal. Javier Treviño era buscado por las fuerzas de seguridad, también logró escapar hasta llegar a México, en donde nos encontramos, ya que yo burlé a mis captores, también en México recibí el apoyo de este pueblo. Expreso mi gratitud a Maco Villamar Contreras (QPD) que viajó al Distrito Federal para llevarnos alguna ayuda de parte de amigos de la universidad. Mi eterna gratitud a la UNAM. Vivo rodeado de libros y he tenido la satisfacción de que mi poesía se está leyendo en España y algunas naciones del sur de nuestro continente. Mis compañeros pusieron en el correo ordinario parte de esta poesía que denomino “Antología de la Poesía Universal en Verso” dirigida al director del Periódico laNoticia de Quetzaltenango, con nuestro ruego que a través suyo se traslade a la Casa de la Cultura en Xelajú. Han transcurrido 24 años, y aunque la nostalgia por encontrarnos lejos de nuestra patria llega en cualquier momento, aplico aquella máxima con relación a las etapas de la vida: El pasado debe de servirnos como evocación de constructivas experiencias, el presente debemos de verlo con gratitud y el futuro con esperanza. En estos años una pareja de ancianos que se establecieron en Estados Unidos me solicitaron escribir su biografía. Cuando me enteré de los sufrimientos del esposo, uno de mis compañeros me comentó que pocas veces había leído que una persona sufriera tanto, pero nunca pensó ni en el suicidio ni buscar refugio en las drogas. Rufino creció en la capital de Guatemala, la mamá trabajaba como sirvienta para sostenerlo. Cuando cumplió doce años sintió el deseo de buscar al papá para conocerlo, sabiendo donde podía localizarlo, llegó donde se encontraba sorprendiéndolo cuando comía un tamal. Rufino no había desayunado, tenía hambre, iba descalzo pero cuando lo vio llegar el papá se puso furioso y lo sacó gritándole que no quería verlo, ni a él ni a su madre. Fue creciendo con todas las privaciones que lo envolvían, cuando cumplió la mayoría de edad aprendió a manejar camión, consiguió trabajo para trasladar mercadería en un tráiler, pero el transporte que le dieron tenía fallas en los frenos y en una bajada de la carretera al Atlántico se fue a estrellar matando a dos personas. Fue detenido, cumplió su sentencia. Contrajo nupcias en la cárcel, al salir libre no encontraba trabajo y optaron por viajar a los Estados Unidos de mojados. Pasados algunos años fueron favorecidos por una amnistía pero en una fábrica donde trabajaba sufrió un accidente, quedó inválido de una pierna. Pasaron los años, ellos envejecieron. En la actualidad son dos guatemaltecos de la tercera edad. Rufino no puede trabajar por estar impedido y la esposa enferma de la tiroides trabaja limpiando un hospital de las cuatro de la tarde a las tres de la madrugada del otro día. Si alguno de los lectores puede enviarles una postal de Quetzaltenango se lo voy a agradecer: Rufino y Blanquita. 40 Hassart Street. Ap. # 23. New Brunswick, New Jersey. 08901. En Estados Unidos viven en la actualidad 12 millones de inmigrantes en espera de una Reforma Migratoria que pueda sacarlos de la obscuridad. Pero en nuestra patria además de los hermanos que han emigrado hay cientos de desaparecidos que sus familiares nunca volvieron a saber de ellos. Mi deseo y el de mis compañeros es que esta pesadilla no se repita, que nuestro pueblo algún día pueda aprender a dialogar en un siglo en que a las guerras fratricidas se antepone ‘La batalla por las ideas’.
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