Nocturia: la necesidad de orinar que no deja dormir PDF Imprimir Correo
Escrito por Clara Bassi *   

Levantarse en mitad de la noche para ir a orinar es un síntoma de la micción nocturna que deteriora la calidad de vida de quienes lo padecen. Un reciente estudio sobre el mismo aporta nuevos hallazgos…

…sobre la frecuencia de la micción y el tipo de problemas que conducen a él, así como claves para el tratamiento de estos pacientes en el futuro. Entretanto, los expertos que lo han realizado defienden la extensión de la figura del asesor de continencia para ayudar a paliarlo.

Sin descanso

"Nicturia", según los libros clásicos de medicina, o "nocturia", aceptada por la Asociación Española de Urología, es un síntoma y no una enfermedad. El paciente se ve obligado a levantarse para orinar durante la noche al menos un par de veces, por distintas causas o por malos hábitos, como beber mucho líquido antes de acostarse. "Levantarse una vez es normal, pero dos o más afecta a la calidad de vida y es molesto", explica José Emilio Batista, urólogo, coordinador de la Unidad de Urodinamia del Centro Médico Teknon.

Este síntoma se da en personas mayores, a partir de 50 años, aunque de forma ocasional, algunos pacientes lo sufren antes. Afecta más a los hombres: de cada diez afectados, sólo tres son mujeres. Estas personas se despiertan con ganas de orinar, se levantan, van al baño y vuelven a dormir. El síntoma, por lo tanto, no tiene nada que ver con la enuresis o micciones incontroladas de los niños durante la noche, puesto que los afectados tienen control de la orina.

De manera tradicional, se ha distinguido entre dos tipos principales. Por un lado, la nocturia de pacientes que producen orina en exceso por la noche debido, entre otras razones, a que toman fármacos diuréticos por un problema cardiaco. Por otro lado, destacan las personas con un trastorno en la vejiga, sin exceso de producción de líquidos.

El estudio de la nocturia

Esta tipificación se ha efectuado, hasta ahora, mediante cuestionarios que los pacientes debían rellenar a diario. Además, este síntoma se estudiaba entre muchos otros, sin que se haya considerado como un síntoma aislado. En una encuesta ambulatoria en la que se preguntó sobre la nocturia, los pacientes afirmaron que, con diferencia, "era el síntoma que más les había impactado sobre la calidad de vida en general, entre un 15% y un 20%". Supone un deterioro muy importante para la calidad de vida de los afectados, ya que al día siguiente se sienten faltos de energía y de capacidad para realizar actividad física, además de la percepción de aislamiento frente al problema.

Ahora, por primera vez, se ha realizado un estudio específico, "Nocturia Study", que ha relacionado los trabajos sobre este síntoma y otros sobre el sueño, con la colaboración de Eduard Estiuvill, doctor experto en sueño, quien ha realizado un registro continuo y pionero de estos pacientes. Los participantes ingresaron en el hospital por la tarde con la intención de pasar toda la noche, cenaron, se les pidió que realizasen las actividades que, de forma habitual, realizaban en casa y que se levantaran al baño cuando sintieran necesidad.

Los voluntarios recibieron un diario para apuntar la hora a la que se iban a dormir y a la que se levantaban para miccionar. Entonces se realizaba una flujometría, una prueba que mide la cantidad de orina que la vejiga es capaz de expulsar por segundo, la duración de la micción y cualquier cantidad de flujo intermitente, con el objetivo de conocer la capacidad de este órgano, el estado de las vías urinarias y la fuerza de los músculos urinarios, entre otros. Con ella se obtuvo una medición objetiva, más allá de las impresiones, a menudo inconcretas, de los pacientes.

Consejos para paliar la nocturia

En parte, la nocturia guarda relación con ciertos hábitos muy extendidos, como la costumbre de cenar muy tarde e ingerir demasiado líquido o alimentos ricos en agua, como sopas o verduras. Por esta razón, la vejiga estará llena al cabo de unas pocas horas y habrá que levantarse para ir al baño. Una forma de evitarlo es separar al máximo la hora de la cena y la de dormir. Después de acostarse, no hay que beber agua si el paciente se levanta de noche, informa José Emilio Batista.

Dos pacientes incluidos en el estudio revelaron que cada vez que se levantaban bebían agua. El hecho de participar en la investigación y revelar esta mala costumbre, que les desaconsejaron, les ayudó a disminuir la frecuencia miccional. Otros aprendieron a separar el momento de cenar y de acostarse, además de experimentar una mejoría, añade Batista.

Otro hábito que también ayuda a los pacientes es llevar un diario miccional, en el que deben apuntar la hora y el volumen de la micción. Gracias a este diario, es posible seguir de manera más estrecha el problema. Descubrir los hábitos diarios de los pacientes ayuda a racionalizarlos y a mejorar su situación. Para ello, el asesor de continencia puede tener un papel muy importante en su seguimiento y ser un buen puntal en que apoyarse.

* Con información para laNoticia de www.consumer.es

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