Investigaciones oportunas salvan vidas
| Baldizón, su partido y nuestro Xelajú |
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| Escrito por Editorial laNoticia |
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Mezclar la actividad deportiva con la política es tan mal negocio y tan peligroso como hacerlo con la religión pues casi nunca podremos hacer que se empalmen satisfactoriamente los intereses de campos tan distintos.
Más bien el fenómeno Xelajú se mira en la pasión y disciplina de sus seguidores que dicen presente para abarrotar sus tribunas con barras de porristas debidamente etiquetadas como “La Curva” o la “I-9” que planean cada detalle de su participación como el número 12 en los partidos de local y facilitan medios para acompañar al equipo en sus incursiones a otros estadios. Es tal la pertenencia que sienten esos aficionados que se pintarrajean con los colores del club y saltan los noventa minutos alentando a los jugadores y que incluso tienen imitadores en los extranjeros que residen temporalmente en la ciudad por asuntos de estudio. El efecto colateral económico provocado por el Xelajú se traduce en ventas de implementos con sus colores, comida y bebida para los asistentes, publicidad para los medios que dan cobertura y transmiten los partidos, y un largo etcétera. Es todo esto lo que atrae empresas, medios de comunicación y miles de aficionados lo que despierta el interés de los políticos por usufructuar la marca del ícono para atraer simpatizantes a sus propuestas electoreras. No se vería mal si no fuera por la forma como se hace política en el país donde los candidatos salen a comprar votos por medio de gigantescas y millonarias campañas publicitarias. En el pasado fue el Partido Patriota que quiso traer agua a su molino regalando un marcador que después resultó con falta de pago en los impuestos sin que apareciera quien se hiciera cargo cancelar los mismos. Ahora aparece Manuel Baldizón reclamando ser el artífice de la compra del nuevo bus del equipo y montan una entrega cargada de surrealismo político electoral con el mencionado personaje político por delante y por detrás con el flamante actual presidente de la junta directiva del equipo chivo que no se sonroja pues clara y abiertamente ha reconocido su interés por competir en las próximas elecciones como candidato a alcalde. Lo mejor para todos sería que los políticos se mantengan fuera de este fenómeno llamado Xelajú, y si el presidente de la actual junta directiva está en abierta pre-campaña -contra lo que manda la ley- pues que lo haga fuera de la institución y renuncie al período que aun le toca por comandar el equipo. Baldizón puede decidir el manejo de su partido a conveniencia pero intentar entrar en el esquema del Xelajú le dejará más resquemores que nuevos simpatizantes pues los seguidores van tras una institución que la consideran reivindicativa del fallido Estado de Los Altos y no se consideran aficionados-masa que pueden ser comprados en sus preferencias electorales.
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